Por Cecilia Groppa
Queríamos conocer qué saben los chinos, así que contactamos a Agustín, uno de los integrantes de la banda que dio sus primeros pasos en el año 2019 en Casbas, un pequeño pueblo de aproximadamente seis mil habitantes. En esa oportunidad, reabría luego de mucho tiempo El signo, un bar mítico en el lugar. Se juntaron para ese evento, “nos va bien en ese recital, se genera algo lindo entre la gente; el fin de semana siguiente nos convocan de otro lugar, y el otro también, de La Pampa”, nos cuenta.
Pregunta obligada si queremos saber de locas anécdotas, es aquella referida al origen del nombre de las bandas, y esta vez no fue la excepción. El llamado para la presentación en La Pampa se produjo justo cuando Agustín “estaba en un supermercado chino, además el batero que teníamos en ese momento había venido de Hong Kong, había como una hermandad con las cuestiones asiáticas; cuando el flaco me pregunta el nombre, no le podía decir ´no tenemos´, porque nos estaba pidiendo un presupuesto, no me parecía serio. Entonces lo inventé, en el medio del supermercado.”
Atravesaron la pandemia y fueron consolidando su esencia; en principio “era una banda de covers, pero el nombre nos indicó el camino”. Agustín pudo armar un estudio de grabación en su casa, y empezaron a dar forma al primer disco. “Cuando vimos que ya estaba por ser consumado, nos dimos cuenta que el proyecto iba a funcionar”. Les pagaban por cada show, recaudaban bien y repartían entre todos. De pronto pensaron: “no estamos haciendo nada para la banda, para que crezca. Entonces decidimos hacer un fondo común y empezar a ahorrar, ahorrar, ahorrar…y en un momento nos dimos cuenta que teníamos para hacer un discazo, y así fue. Fuimos a un estudio re zarpado en Caballito, que se llama Santa Marta, contratamos a un productor, Pape Fioravanti, un flaco que tocó en Vanthra, en Catupecu” Tener un productor les cambió la perspectiva de las cosas, se tornó más ordenado todo, encontraron “un estilo, una línea, una fórmula para componer”. En este momento son siete integrantes: dos de Casbas, uno de Carhué, dos de Pigüé y dos de Bahía Blanca. “Eso es lo extraño, lo lindo de la historia”, acota Agustín.
¿Qué se viene ahora, luego de grabar Parafernalias del amor? Claro, “defender ese disco, y es lo que estamos haciendo, tratando de tocar en todos los lugares posibles. Estamos re enchufados con el proyecto, armamos como una mini pyme con merchandising. Tenemos ganas de irnos al norte y poder hacer una girita, y también a Perú, donde tengo un amigo que es productor y mueve cosas; siempre hay motivos para ir ahorrando”
Por último, consultado acerca sus expectativas por esta fecha en Tres Arroyos, Agus cree que “es mágica, porque surgió de conocernos con otra banda, algo muy orgánico; la vez que nos presentamos en Reta Rock (2026), cuando terminamos de tocar, nos quedamos hasta las siete de la mañana en el camping con los chicos de Ese Tornillo, había algunos de otras banditas, pelamos la guitarra, el bongó, de todo…armamos una cosa divina y nos amamos, nos amamos desde el principio con “los tornillos”.
La cita es este sábado 6 de junio en el Centro Cultural La Estación, a partir de las 21:30. Ese Tornillo, Fat Gurú y Los Chinos Saben, noche ecléctica y prometedora si las hay.











