Hoy se cumplen 11 años de aquella histórica movilización que el 3 de junio de 2015 inundó las calles de Argentina bajo una consigna que sigue siendo urgente: Ni Una Menos.
Nació como un grito colectivo frente al femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada en Santa Fe. Once años después, seguimos nombrando a quienes ya no están, exigiendo justicia y denunciando una violencia machista que continúa arrebatando vidas.
Este nuevo aniversario encuentra al país conmocionado por los recientes femicidios de Agostina Vega, de 14 años en Córdoba, Dulce María Beatriz Candia en Misiones, y otras víctimas de la violencia patriarcal que se siguen acumulando en una lista que nunca debió existir.
Las cifras son contundentes. Desde el primer Ni Una Menos se registraron más de 3.000 femicidios en Argentina. Detrás de cada número hay una historia truncada, una familia devastada, hijas e hijos que crecieron sin sus madres y comunidades enteras atravesadas por el dolor.
A once años de aquella primera marcha, seguimos preguntándonos cuántas vidas más deberán perderse para que la violencia de género sea asumida como una verdadera emergencia social. Porque los femicidios no son hechos aislados ni tragedias individuales: son la expresión más extrema de un sistema de desigualdades que sostiene violencias cotidianas, económicas, simbólicas, políticas, institucionales y físicas contra mujeres y diversidades.
Desde una mirada feminista, entendemos que la construcción de una sociedad libre de violencias requiere políticas públicas sostenidas, educación sexual integral, acceso a la justicia, acompañamiento a las víctimas y recursos concretos para la prevención. También exige combatir los discursos de odio, la negación de las desigualdades y cualquier intento de invisibilizar la violencia por razones de género.
Hoy volvemos a decir que los femicidios existen. Que las violencias existen. Que las desigualdades existen.
Y que frente al silencio, el miedo y la impunidad, elegimos la memoria, la organización y la lucha colectiva.
A 11 años del primer Ni Una Menos, seguimos reclamando lo mismo que entonces:
Vivas nos queremos. Libres nos queremos. Ni una menos.








